domingo, 6 de diciembre de 2009

Esther Merino se enlaza a Fénix en un día memorable

Los cruces son voces inaudibles. 6-12-09

Un día memorable.


Subido en Alcor pienso al despuntar el alba, ¡ayer fue una noche cargada de asombro y de misterio! Se supo crear entre un grupo de conocidos y amigos un sentimiento especial, una epifanía de las cosas sencillas y sentidas.

¡A las personas libres todavía les cautiva el duende!

Presentamos el libro de Susurros en un agujero en la galería Antony Pinyol. Efi Cubero se transformó en lo que es cuando hace uso de la palabra, una atalaya de roca desde donde se divisan paisajes nuevos; veloces, verdes, sentidos. Dolors Juanpere leyó cuatro poemas, les dio una entonación y un ritmo que sonaron en mis oídos por primera vez, hubo un momento que me puse a llorar...; juntos, la Valencianeta y yo, (la Lourdes) lo hicimos a capela. Tuve la sensación de que aquellos versos ya no eran míos, tenían una voz nueva, se habían marchado…, ahora rodaban solos, eran gritos de muchas gargantas, aullidos de muchas voces,


¡algunas necesitadas!


Conocí mejor a Àlex Martínez, un diputado que ha contribuido a que mi hijo Víctor tenga unos derechos civiles y con ello pueda ayudarse a vivir.


Después me acerqué a escuchar a Esther Merino, una extremeña que ha puesto la nueva voz a las gargantas dolidas de la minas de La Unión. Tiene un molinete estelar en la mano, una turbulencia de emociones. Un bramido de alegría y tristeza que se enlazan en el pecho, se expande en el sueño y nos llena el corazón como lo hacen los colores del alba. En ella también resuena la gravedad de los siglos. Sentada se crece en algunos instantes, se hace inalcanzable, en otros da la impresión de un gesto aprendido. Destaco de su cuadro flamenco los poderosos pasos que presenta la danzante del amor y el combate, la fuerza de las manos, el repique de los pies y los gestos de cintura hablan de enlaces misteriosos, instantes que se quedan gravados en una caída larga, sentida, inolvidable.


Hay días imborrables..., ¡el sol ya nació cargado de luz reverberante...!