miércoles, 1 de julio de 2009

Baño de neutrinos

Buenos días amor: hoy me has herido los ojos. 1-7-09

El nacimiento del sol es un momento extraordinario, unos veinte minutos antes y después de haber nacido, la luz es la que proporciona casi todo el valor expresivo de la escena, la obra inigualable que nos ofrece la naturaleza. Es un baño de partículas que tienen presencia física, a simple vista se ven los rayos del sol, la refracción del color en las hojas, el espectro de color en una gota de agua y el despliegue en el espacio de todas las ondas electromagnéticas visibles desde el rojo apagado hasta el violeta oscuro.

No hace falta instrumental ni siquiera constatar como la óptica de la cámara desglosa los colores en los anillos de Newton, es el color que inunda todo aquello que vemos, todo esta matizado por la temperatura de la luz-color. Es el momento de hablar de dominantes, con la particularidad de que la circunstancias que la forman es causada por las condiciones atmosféricas. El color describe la humedad en el espacio, habla de la densidad de las brumas, de la presión atmosférica, de la ligereza del aire. Configura una pintura en movimiento, varía el color a cada instante y cada paso es irreversible. El cuadro que tenemos ante nosotros no volveremos a verlo nunca más.

A ese momento le llamo el baño de neutrinos. Los neutrinos son una partículas eminentemente hábiles y ligeras que traspasan la tierra y los cuerpos densos sin inmutarse. Para atrapar alguna de ellas se han tenido que hacer piscinas inmensas en minas abandonadas o en pozos bajo tierra totalmente oscuros. Cuando estas partículas atraviesan ese medio, en un porcentaje muy bajo, alguna de ellas colisiona con las del agua tenebrosas de tal manera que producen un destello débil. Así consiguen pescar y interferir el viaje estelar de los neutrinos, saber de sus trayectorias y particularidades.

Los neutrinos no nos afectan para nada, somos atravesados por millones de ellos cada día y parece ser que no dejan rastro alguno. Quiero pensar que son inocentes, ahora bien, hay otras partículas no tan inocentes. En segundos de mirar el sol quedan heridos los ojos. Después de cada sesión, una considerable pléyade de puntos se han gravado en mi retina, me han herido los ojos, primero son oscuros con reverberaciones luminosas, después pasan a ser verdes-azules fluorescentes. Durante una hora persisten aquellas constelaciones, poco a poco los parpados bañan los ojos y el surco del amanecer desaparece. Mientras este hecho pasa yo escribo estas palabras, ahora los ojos ya se han calmado y puedo ver la pantalla nítida y almorzar tranquilamente…